martes, 22 de diciembre de 2015

NI PP NI PSOE

No puede extrañar que Albert Rivera declinase participar en la campaña de C´s en Galicia. Salvo excepción (no siquiera excepciones), C´s Galicia es para flipar y llorar, todo junto. Si siempre se dijo aquello de que Galicia no se merecía los políticos que la representaban en las Cortes, C´s lo corrobora.

A las chorradas dichas por los distintos cabecillas (de cartel, de agrupación, de grupo municipal) sin que se conozca si la cola de la lista mejora la cabeza de cartel, las declaraciones del número uno coruñés (en el sentido de que “los planes de C´s para Galicia los desvelarían después de las elecciones”) son, cuanto menos, impactantes, a no ser que los titulares periodísticos, por machacar no recogieran fielmente la intención, lo que quiso decir; lo cual no sería de extrañar si no fuera porque, desconociendo si en las distancias cortas y en directo dicho candidato gana, en la tele canta mucho su falta de desenvoltura y argumentos. Aunque lo que hoy enmudece, mañana puede deslumbrar…; público, tele, los medios en general, imponen mucho y no hay más que recordar a Landelino Lavilla antes y después de pasar por una escuela de oratoria y comunicación. 

La cosa podría tener una lectura amable y es la de que “bastante hacen con poner el careto para que el partido pueda presentar papeletas y campaña en todas las circunscripciones”, por lo que el hombre pasaría de temerario a héroe en un plis-plas. Pero no es así; algún@s cabecillas lo son tras haber librado sus batallas para ocupar sillón y mando en plaza sin medir si eran la mejor opción para cargo público.

Por lo tanto, modestamente a Albert Rivera le diría que no se deje cegar por el ansia de expandir el partido para que tenga presencia en todas partes a costa de transigir con que las tribus sean capitaneadas por cualquiera, porque la táctica se volverá en su contra: a ver lo que levanta en votos en Galicia.  Ya tuvo que recurrir, igual que UPyD, a expulsiones y disoluciones para ir despejando el maizal y visto lo visto, tendrá que acabar recurriendo a una selección de personal como si de dirigir una empresa  se tratase dado que no tiene ni la estructura que tenía UPyD, que a pesar de la desbandada aún puede rehacer los cimientos allí dónde los tuvieron. 

No debe extrañar, no, que no pusiese un pie en Galicia ni para arropar a la excepción aún cuando ha de contribuir a cambiar este país. Vencedor en las urnas no debería serlo quien hasta el último momento ha pensado en legislar a favor “de los suyos”, como siempre: la exención del IRPF propuesta por el PP a quien trabaje superando los 65 años sólo favorece a esa clase media acomodada, médicos, abogados, profesores, asesores, … gestores,… Es presumible que a albañiles, mineros,  camareros reventados de estar de pie, etc.. no les interese lo más mínimo trabajar hasta caerles la potra al suelo.

Tampoco debería serlo quien teniendo muchos puertagiradores en sus filas tiene el morro de hablar de decencia habiendo hecho campaña al lado del primer indecente de la democracia, está por conocer la suya misma y aún podría tener que sumar la de la última noticia, referida al tax-lease español que, además de hacer pensar que Bruselas y la Comisión han dejado de ser puntal de la disciplina y fedatarias del máximo rigor y legalidad  desde que pusieron los españoles un pie en las instituciones comunitarias, llevará a investigar primero si el comisario de la competencia Almunia cedió a la presión de los lobbies a título (enriquecimiento) personal o si lo  hizo como miembro destacado del PSOE anteponiendo los intereses de partido para torpedear al partido en el gobierno español (PP), sin importarle el perjuicio a navieras e inversores ¡¡¡ni el porvenir de los trabajadores afectados y sus familias!!! 

Ya puede presumir el PSOE y estar contento Pedro Sánchez. Porque la tercera hipótesis, la de que Almunia incurriera en error, con la pléyade de asesores, funcionarios, tecnócratas,… no se la cree ni Dios. Ahora, gobierne quien vaya a  gobernar, ya puede la Abogacía del Estado ponerse en marcha e interponer ante quien corresponda las reclamaciones pertinentes por el lucro cesante de los inversores, por el de las empresas que no pudieron construir los barcos, por los trabajadores que perdieron sus puestos de trabajo derivado de dicha “errada decisión”; montante tan importante como al que ascendió y nos costó el rescate bancario.  

Así queeee, Pedrito… Que gobierne el mejor pero si puede ser, ni PP ni PSOE.



Artículo publicado en Diario de Ferrol el 20 de diciembre de 2015.