Secuela de la indolencia ferrolana,
dicen los entendidos que firmemente asentada en la cantidad de años
transcurridos como confiados empleados públicos, es ese no sentir ni lamentar
las eventualidades que se nos presentan, quedándonos sin hacer ni decir mú,
salvo amenas charlas de café, tasca y Casino. Ayy… ahí, sí.
Tal forma de “absentismo” acarreó que
ahora nos veamos desprovistos del patrimonio al que no dimos valor mientras lo
poseímos y al que otros vieron un mar de posibilidades, logrando hacerse con
todo ello sin esfuerzo y sacarle chi$pa$. Nosotros… a cubierto con papá-estado.
Nuestro particular sky-line durante
décadas, el Buque-Escuela “Galatea”, luce espléndido en Glasgow; piezas de
nuestras baterías defensivas, lustrosas en el coruñés Mirador de San Pedro. El
Museo do Humor de Fene, pudo haberse
ubicado en Ferrol. Años duró la perrencha del regidor herculino, P. Vázquez,
por llevarse la, por aquel entonces, languideciente Semana Santa ferrolana (que
hoy ejerce rentable atracción turística sobre la ciudad al margen del fenómeno
religioso).
La ciudad carece de Museo municipal,
demandando con profusión de argumentos por el también colaborador de DIARIO DE
FERROL, J.J.Burgoa, quien parece predicar solo en el desierto cuando Ferrol
posee tangibles suficientes para llenar un contenedor del tamaño del CIS, en
desuso, olvidado en A Cabana. Y poco motivada se percibe a la población ante la
candidatura de elementos ferrolanos como Patrimonio de la Humanidad o, sin ir
más lejos, que el Museo Xornalismus tuviese que cerrar, tal vez por falta de un
mecenazgo mínimo.
La relación de lo que en parte nos
define aún puede alargarse más. Los ferrolanos no sabemos bien lo que tenemos y
aún podemos perder un activo sin igual: Diario de Ferrol. ¿Qué ha generado su
situación crítica? ¿El empuje de la prensa digital? Esta tiene como baluarte la
internacionalización de la noticia al instante pero hay que estar colgado de
internet, atrapado en una conducta adictiva tragando todo tipo de noticias,
fidedignas, falsas, intoxicadas, filtradas, amputadas o teledirigidas, teniendo
que tener la cabeza muy bien amueblada para distinguir el grano de la paja y conservar
el criterio propio. El mismo resultado, más “humanizado” porque no requiere
estar en plan autista con la vista pegada a la pantalla, lo proporciona el
binomio prensa papel y radio. Pero por imperativo medioambiental, la prensa ha
de adaptarse a los medios tecnológicos; el coste de papel, impresión de cada
ejemplar, distribución y el coste de reciclar para vida tan efímera es imposible
de sufragar salvo conversión en artículo de lujo.
Con todo, ¡¡la digital también
necesita periodistas!! ¿Que es gratuita
y no genera ingresos para pagar al personal? Los ingresos los genera la
publicidad; se trataría de la competitividad de cualquier empresa cuya
supervivencia estriba en diferenciarse en cuanto a la calidad indiscutible del
contenido. Por tanto, ¿qué originó descender del pódium que un día ostentó como
prensa de proximidad? Decisiones y errores de gestión concatenados hasta
llevarse por delante una empresa que navegaba con viento de popa.
A diferencia de otros medios, D.F.
hizo gala de una pluralidad que hay que destacar: Germán Castro, fundador,
introdujo y mantuvo una señal de identidad libre y democrática, dónde como
canal de expresión tuvieron cabida todas las sensibilidades; todos pudimos
escribir y publicar íntegramente lo que nos dio la gana, respetando los límites
deontológicos que a los propios periodistas asisten. ¡Anda que Reganosa no las
llevó todas en la frente, siendo como fue el banner de cabecera de la edición
digital de los primeros tiempos! Por citar sólo un ejemplo.
Continuador de ese mismo laissez-faire
ha sido el actual director, Miragaya; lo mismo puede decirse de él y por eso, repito,
que los ferrolanos no sabemos lo que tenemos: ¿acaso puede aducirse lo mismo de
cualquier otro medio? Rotundamente, no. Sin embargo y al igual que lo narrado en
los primeros párrafos, los ferrolanos actuamos respecto a Diario de Ferrol desinteresados.
Ni frío ni calor, lo cual es comprensible en los dueños, a 1.500km. de distancia
emocional, razón por la que les habrá parecido genial, tratándose de un medio
con vocación local, reducir las noticias de aquí aumentando las de allí
(Coruña) cuando lo suyo sería lo contrario, contribuyendo a crear estado como
unidad entre municipios de la comarca y de la ría. ¿No es ahí donde DIARIO DE
FERROL seguiría solvente y boyante? Diario de Ferrol no puede extinguirse
porque tiene presente y futuro; otra cosa es, en mi modesta opinión y llegados
hasta aquí, cómo y con qué dueños.
