miércoles, 2 de septiembre de 2015

DIARIO DE FERROL ¿PODRÍA ESTAR HOY BOYANTE?

Que al Ferrol de toda la vida nos tienen que echar de comer aparte es un axioma innegable. Fruto de ello es la ausencia de masa crítica frente a los avatares ante los que cabría esperar más reacción, a excepción de las acciones de los sindicatos ante asuntos de su interés.
Secuela de la indolencia ferrolana, dicen los entendidos que firmemente asentada en la cantidad de años transcurridos como confiados empleados públicos, es ese no sentir ni lamentar las eventualidades que se nos presentan, quedándonos sin hacer ni decir mú, salvo amenas charlas de café, tasca y Casino. Ayy… ahí, sí.


Tal forma de “absentismo” acarreó que ahora nos veamos desprovistos del patrimonio al que no dimos valor mientras lo poseímos y al que otros vieron un mar de posibilidades, logrando hacerse con todo ello sin esfuerzo y sacarle chi$pa$. Nosotros… a cubierto con papá-estado.

Nuestro particular sky-line durante décadas, el Buque-Escuela “Galatea”, luce espléndido en Glasgow; piezas de nuestras baterías defensivas, lustrosas en el coruñés Mirador de San Pedro. El Museo do Humor de Fene,  pudo haberse ubicado en Ferrol. Años duró la perrencha del regidor herculino, P. Vázquez, por llevarse la, por aquel entonces, languideciente Semana Santa ferrolana (que hoy ejerce rentable atracción turística sobre la ciudad al margen del fenómeno religioso).


La ciudad carece de Museo municipal, demandando con profusión de argumentos por el también colaborador de DIARIO DE FERROL, J.J.Burgoa, quien parece predicar solo en el desierto cuando Ferrol posee tangibles suficientes para llenar un contenedor del tamaño del CIS, en desuso, olvidado en A Cabana. Y poco motivada se percibe a la población ante la candidatura de elementos ferrolanos como Patrimonio de la Humanidad o, sin ir más lejos, que el Museo Xornalismus tuviese que cerrar, tal vez por falta de un mecenazgo mínimo.


La relación de lo que en parte nos define aún puede alargarse más. Los ferrolanos no sabemos bien lo que tenemos y aún podemos perder un activo sin igual: Diario de Ferrol. ¿Qué ha generado su situación crítica? ¿El empuje de la prensa digital? Esta tiene como baluarte la internacionalización de la noticia al instante pero hay que estar colgado de internet, atrapado en una conducta adictiva tragando todo tipo de noticias, fidedignas, falsas, intoxicadas, filtradas, amputadas o teledirigidas, teniendo que tener la cabeza muy bien amueblada para distinguir el grano de la paja y conservar el criterio propio. El mismo resultado, más “humanizado” porque no requiere estar en plan autista con la vista pegada a la pantalla, lo proporciona el binomio prensa papel y radio. Pero por imperativo medioambiental, la prensa ha de adaptarse a los medios tecnológicos; el coste de papel, impresión de cada ejemplar, distribución y el coste de reciclar para vida tan efímera es imposible de sufragar salvo conversión en artículo de lujo. 


Con todo, ¡¡la digital también necesita periodistas!! ¿Que  es gratuita y no genera ingresos para pagar al personal? Los ingresos los genera la publicidad; se trataría de la competitividad de cualquier empresa cuya supervivencia estriba en diferenciarse en cuanto a la calidad indiscutible del contenido. Por tanto, ¿qué originó descender del pódium que un día ostentó como prensa de proximidad? Decisiones y errores de gestión concatenados hasta llevarse por delante una empresa que navegaba con viento de popa.  


A diferencia de otros medios, D.F. hizo gala de una pluralidad que hay que destacar: Germán Castro, fundador, introdujo y mantuvo una señal de identidad libre y democrática, dónde como canal de expresión tuvieron cabida todas las sensibilidades; todos pudimos escribir y publicar íntegramente lo que nos dio la gana, respetando los límites deontológicos que a los propios periodistas asisten. ¡Anda que Reganosa no las llevó todas en la frente, siendo como fue el banner de cabecera de la edición digital de los primeros tiempos! Por citar sólo un ejemplo.


Continuador de ese mismo laissez-faire ha sido el actual director, Miragaya; lo mismo puede decirse de él y por eso, repito, que los ferrolanos no sabemos lo que tenemos: ¿acaso puede aducirse lo mismo de cualquier otro medio? Rotundamente, no. Sin embargo y al igual que lo narrado en los primeros párrafos, los ferrolanos actuamos respecto a Diario de Ferrol desinteresados. Ni frío ni calor, lo cual es comprensible en los dueños, a 1.500km. de distancia emocional, razón por la que les habrá parecido genial, tratándose de un medio con vocación local, reducir las noticias de aquí aumentando las de allí (Coruña) cuando lo suyo sería lo contrario, contribuyendo a crear estado como unidad entre municipios de la comarca y de la ría. ¿No es ahí donde DIARIO DE FERROL seguiría solvente y boyante? Diario de Ferrol no puede extinguirse porque tiene presente y futuro; otra cosa es, en mi modesta opinión y llegados hasta aquí, cómo y con qué dueños.